Martes 3 Mayo, 2016 | Publicado a las 21:43 · Actualizado a las 22:02

Obispos de Los Lagos y crisis en la Región: NUESTROS HERMANOS NO PUEDEN ESPERAR… LA SITUACIÓN ES URGENTE

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Declaración de los obispos de Ancud, Puerto Montt y Osorno, frente a la crisis ambiental y social

 

 

 

Como obispos de las diócesis de Ancud y Osorno y de la arquidiócesis de Puerto Montt manifestamos nuestra preocupación y solidaridad con nuestros hermanos y hermanas pescadores, extractores de mariscos, recolectores de orillas, feriantes, con sus familias y con todas las comunidades, frente a la inmensa crisis ambiental y social que se está provocando en nuestra región por el fenómeno llamado “marea roja”. Esta situación viene a agravar la crisis del salmón, con sus consecuencias de despidos de trabajadores y de la gran contaminación producida en el mar.

 

Es una catástrofe que afecta fuertemente no sólo a las familias de pescadores, sino que se va extendiendo a todos los sectores de nuestra sociedad, por sus consecuencias económicas, laborales y familiares.

El Gobierno ha decretado zona de catástrofe para las comunas con borde costero de la X Región, y ha destinado una ayuda a las personas afectadas, anunciando planes para dar empleo. Sin embargo, el bono hasta ahora prometido por las autoridades de gobierno es claramente insuficiente para la subsistencia de una familia y poder enfrentar las dificultades presentes y futuras que lamentablemente se vislumbran. La crisis ambiental y social que está en desarrollo requiere de un diagnóstico amplio, serio y soluciones adecuadas, a través de un diálogo franco y eficaz entre autoridades, dirigentes sociales, empresarios del salmón, biólogos marinos. Propiciamos la formación de “mesas de esperanza” para buscar soluciones integrales, “para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza”, como plantea el Papa Francisco respecto al “cuidado de la casa común” (Encíclica “Laudato Si”, 139).


Como Iglesia y a través de nuestras comunidades eclesiales, nos comprometemos a apoyar y colaborar en todo lo que nos sea posible con nuestros hermanos que están sufriendo esta catástrofe, a través de una actitud solidaria y por medio del diálogo y empeño concreto de todos.


Oramos, e invitamos a orar, para que todos los actores involucrados tengan la sabiduría de Dios para buscar como chilenos las medidas adecuadas y dignas en la situación urgente y compleja que nos toca a todos vivir.

 

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