Laboratorio de Microbiología trabaja con bacterias que reducen la contaminación por metales pesados (cobre y cromo)

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Más allá de identificar quién o quienes son los responsables del desastre medioambiental que está viviendo Bahía Quintero y Puchuncaví, es necesario contar con alternativas para disminuir los efectos de la contaminación por metales pesados que vive la región de Valparaíso y las que podrían ocurrir en otras latitudes del país, una de ellas es la bioremediación: micro organismos como hongos, levaduras o bacterias que a partir del trabajo de científicos podrían descontaminar el medioambiente.

Las actividades industriales a gran escala como la minería tienen residuos peligrosos a gran escala, estas últimas semanas hemos sido testigos de los efectos nocivos que puede tener la actividad minera en la zona centro-norte. La biorremediación en China, India y Sudáfrica ha demostrado ser una alternativa que además de disminuir la contaminación en el medioambiente permite que se reutilicen los metales pesados como el cobre para productos electrónicos.

En Chile, desde el 2010 el Laboratorio de Microbiología Ambiental y Extremófilos de la Universidad de Los Lagos, dirigido por el doctor en biotecnología, Alex González, realiza investigaciones con el apoyo de científicos de la USACH, UFRO y la Universidad Autónoma de Chile, sobre la resistencia y absorción de metales en microorganismos proveniente del canal de Tenglo, Región de Los Lagos.

El primer trabajo lo desarrollaron dos estudiantes de Ingeniería Ambiental, Paulina Pradel y Carolina Hernández de esta casa de estudios, quienes aislaron dos microorganismos con tolerancia al cobre (Cu II) y cromo hexavalente (Cr VI) en ambientes acuáticos medianamente contaminados con estos metales, y el 2014 se logró secuenciar el genoma completo de bacterias gracias a un proyecto desarrollado por las universidades mencionadas.

 

Micro-Paladines contra el cobre y cromo

Los protagonistas de esta historia son las bacterias Pantoea agglomerans LMAE-2 y Estafilococo equorum LMAE-1, que están presentes en todo tipo de ambiente y tienen una capacidad de remover cobre y cromo, respectivamente. Este proceso lo realizan a través mecanismo biológico de absorción que disminuye la toxicidad del cobre y cromo. A nivel molecular éste se realiza en sucesivos pasos de oxido reducción a nivel celular y finalmente puede bio-acumularlo en su interior.

La acumulación de estos metales pesados en los seres vivos tiene efectos adversos, en el ser humano pueden ocasionar cáncer, mutaciones y problemas al sistema nervioso, entre otros efectos.

La ahora doctora (c) en Recursos Naturales, Paulina Pradel colabora como investigadora adjunta en este laboratorio en el desarrollo de una tecnología que permitirá remover estos metales del medio ambiente a través de un biofiltro y no solo eso, podrían reutilizarse en otras aplicaciones de tipo nanotecnológicas como en la fabricación de dispositivos electrónicos de alta calidad.

¨La suma de esfuerzos en este tipo de tecnologías desarrolladas en universidades del país en torno a la remediación de metales podría ser una poderosa herramienta a utilizar para mitigar los actuales efectos que vive la población humana en Quintero y Puchuncaví¨ comentó el doctor Alex González.

CATALINA GONZÁLEZ TRINGA
Periodista

 

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