Columna: La Educación como un Espacio Inclusivo.

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Por: Juan Pablo Ahumada, Director Nacional CHDC / Analista Político Chile Vamos (UDI).

Conocer a los estudiantes y sus necesidades, además de transmitir las diferencias como algo enriquecedor, son parte de las estrategias que todo profesor y pedagogo deben ejercer.  Durante el 2018, junto a los equipos de CHILE DESARROLLO CREATIVO (CHDC), abordamos a 547 establecimientos educacionales del país con proyectos propios de inclusión. Cabe señalar que además de la visita a escuelas y aulas, donde los niños con capacidades distintas compartían su trabajo con sus compañeros en un entorno normalizado, las entrevistas con profesores, directores, auxiliares, estudiantes y padres han completado una visión amplia de las posibilidades y dificultades del enfoque inclusivo en el contexto escolar nacional.

Desde CHDC, pensamos que un modelo que habla de modificar el contexto en lugar de modificar al individuo, que percibe la diversidad como una parte más de la realidad humana y que valora y aprende con las diferencias, es a lo que se le otorga un tipo de educación que es inclusiva.

Durante el 2015 (en el último gobierno socialista), se habló de inclusión educativa, pero no se logró concretar ningún proyecto potente en esta materia. Por esta razón, la experiencia inclusiva se presenta en confrontación con la situación actual de la integración escolar en Chile, donde parece que no se produce un cambio que lleve a las escuelas a la puesta en marcha de una educación inclusiva, algo que recién (en este segundo mandato del presidente Sebastián Piñera), se está abordando de forma aterrizada. Hablemos en serio; para que un espacio educativo sea inclusivo es necesario que todos entiendan que el ser humano por naturaleza debe interactuar y relacionarse con su entorno. Así, una escuela inclusiva tiene que construirse bajo esa mirada, una mirada que integra, que fomenta la interacción entre pares y que atiende las necesidades de cada alumno por igual, sin etiquetar, resaltando las fortalezas de todos y entendiendo el progreso de cada niño como una posibilidad real, y eso es algo que recién hasta el 2018 se llevó a las bases curriculares, reestructurando así los pilares fundamentales de la educación chilena.

Para allá apuntamos ahora en CHDC, a la necesidad de introducir determinados cambios que promuevan la transición de una escuela integradora a una escuela inclusiva. Es por esa razón que el denominado #ChileEnMarcha, nos hace eco y nos convoca a ser parte real de los cambios en políticas públicas de Educación y Desarrollo Social.

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