Las señales que advierten cuando un niño es víctima de bullying

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El acoso físico o psicológico denominado bullying, puede generar consecuencias que se arrastrarán de por vida, por eso la intervención temprana, el abordaje del problema como sociedad y las respuestas oportunas a  ciertos cambios conductuales de los menores, marcarán la diferencia en su desarrollo y autoestima.

El acoso no debe ser entendido como un problema entre dos personas, sino en una totalidad  en la cual la tríada está compuesta por testigos, espectadores o “bystanders”,  y éstos no se limitan a los que presencian directamente el episodio, involucra a la comunidad entera, dice la psicóloga y enfermera especialista en salud mental, Claudia Moya de la Universidad San Sebastián.

“El niño víctima de agresiones debe saber que no está solo”, dice la académica USS, quien destaca los cambios conductuales que evidencian que el niño es víctima bullying

Señales de alerta

  • Moretones y otras señales de agresión física.
  • Sus cosas están rotas o se le pierden.
  • Está retraído sin hablar o pasa tiempo solo, más de lo habitual para un adolescente.
  • Cambiaron sus hábitos alimenticios: aumento o disminución del apetito y cambios de peso bruscos.
  • Cambió su conducta, más agresivo o irritable.
  • Se queja de dolores de cabeza o estómago u otras molestias físicas en relación a asistir al colegio.
  • Ha vuelto a orinarse en las noches.
  • Muestra preocupación por tener que ir al colegio, escuela o liceo. Para evitar ir suele decir que le duele el estómago o que está enfermo.
  • Se arranca del colegio, hace la cimarra.
  • Dejó de estar bien en sus actividades escolares o de hacer bien sus tareas
  • Disminuye su rendimiento académico.

El  bullying debe abordarse por todos los actores en forma sistémica, es decir, en los colegios se debe involucrar a todos los subsistemas: administrativos, profesores, alumnos, familias, ambiente del colegio y sociedad, dice la especialista en salud mental de la U. San Sebastián, quien recomienda cómo abordar este fenómeno que aumenta la vulnerabilidad y está asociado con la presencia de ideación suicida.

¿Cómo deben reaccionar los padres?

  • Escucha a tu hijo (a) sin enojarte, con calma.
  • Conversa con él o ella la manera en que quieren llevar adelante este problema. Hazlo partícipe para que no se sienta excluido, pero toma las responsabilidades para que no se sienta presionado.
  • Busca ayuda profesional si ves que tu hijo o hija está presentando un malestar mayor al habitual.
  • Si deciden acercarse al colegio, liceo o escuela, anota lo que quieres conversar con el profesor o profesora. Mantén la calma.
  • No llegues de manera sorpresiva al colegio. Pide una reunión o entrevista con la persona que quieras conversar.
  • Dialoga con los profesores y plantea -de forma calmada- la situación en las reuniones de padres si es necesario. Muéstrales que estás preocupada o preocupado de lo que está pasando y que es necesaria una solución.
  • Nunca le digas a tu hijo o hija que enfrente la situación golpeando o insultando de vuelta, porque eso sólo aumentará su preocupación y angustia.
  • Nunca subestimes el problema de tu hijo o hija, ni le digas que “sólo es parte de su crecimiento”.

Para prevenir secuelas de adulto, es necesario buscar ayuda cuando chico y así evitar una disminución de la autoeficacia y autoestima.

Ahora bien, los adolescentes que atraviesan por bullying o ciberbullying no siempre manifiestan abiertamente sus problemas, y las señales pueden pasar más desapercibidas, por lo cual se les recomienda:

En la adolescencia tú tienes el poder de:

  • Cuéntale a un adulto de tu confianza para que te ayude a encontrar la mejor manera de salir de esta situación y enfrentar el problema. A veces es necesario que los adultos intervengan para que el bullying se termine
  • No te sientas culpable de lo que te está pasand. Es fácil preguntarse si el problema eres tú, no debes sentirte avergonzado de lo que eres o de lo que sientes.
  • Siéntete orgulloso de lo que eres. No importa lo que te digan, hay un montón de cosas que son buenas en ti. Trata de pensar eso, a pesar de los comentarios negativos y molestosos que estás escuchando.
  • Busca ayuda. A veces te ayudará simplemente conversar con alguien que no esté involucrado en el problema. Los profesores y profesoras, los orientadores y los otros adultos están ahí y te pueden ayudar. Buscar ayuda porque el problema no lo causaste tú.

Para finalizar la académica de la Facultad de Ciencias para el Cuidado de la Salud de USS, señala que hay organizaciones como TodoMejora donde padres, profesores y cualquier persona puede buscar información y ayuda.

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